lunes, 12 de diciembre de 2016

¿En la espera desesperas?

¿Quién dijo que esperar no cuesta? ¿Acaso hay una fórmula mágica para que el tiempo no nos desespere cuando algo o alguien tardan en llegar? Pues bien, no existe tal fórmula estandarizada para soportar la espera, pero sí hay mucho por hacer y aprender en ese lapso de tiempo.

Hace poco estuve en un largo proceso de espera para que llegara el momento para ejercer mi carrera. En ese transcurso lloré, me frustré, pelee con Dios, me levanté, perdí la fe pero de nuevo la busqué y me aferré a ella.

Vi pasar el tiempo y muchas veces vi que la esperanza se me iba, pero llegó el día, lo que tanto había anhelado entraba por la puerta de mi vida con un SÍ. ¿Que si estaba feliz? Claro, pero entendí que eso no era mi felicidad completa, había en mí un hueco que creía que se llenaba con esto, hasta que quité los ojos de mi yo y pude ver con claridad que el hacedor de sueños era el importante, el que iba a llenar el hueco que el empleo o los millones de sueños que tengo no van a llenar jamás.

Al pasar por esto, Dios me enseñó que la clave de la espera está en la paciencia y en la fe, dos cosas que cuestan pero que nos forman en carácter y sabiduría. Esas dos cosas las tenía Abraham y lo mejor del caso fue que aún siendo viejo Dios cumplió la promesa que le había dado, sólo porque él decidió esperar pacientemente y lleno de fe.

Entonces Abraham esperó con PACIENCIA
y recibió lo que Dios le había prometido. 
Hebreos 7:15 NTV

Abraham llegó a la conclusión de que si Isaac moría,
Dios tenía el poder para volverlo a la vida;
y en cierto sentido, Abraham recibió de vuelta
a su hijo de entre los muertos. 
Hebreos 11:19 NTV

Este último versículo me hace sentir identificada pues en un día de crisis y tristeza, alguien que quiero me confrontó de tal manera que me llevó a entregarle a Dios ese título y ese sueño, morí a mi Isaac con todo lo que implicaba y vino a mí la esperanza de dejar en sus manos lo que en las mías era nada.

No sé si usted esté esperando algo con tanto anhelo, hoy quiero decirle que si es así no pierda la fe, no se desespere, no haga pataleta y saque la frustración corriendo de su vida. Arriésguese a usar sus dones y talentos en ideas que sólo usted sabe que puede hacer realidad, prepárese para cuando le llegue el momento y disfrute del ahora, cierre ciclos que no le han permitido avanzar, ejercite su FE y PACIENCIA. Por último y no menos importante, deje que Dios sea el Dios que no tiene imposibles y que puede sacarla del estadio así como lo hizo con Abraham.

jueves, 12 de junio de 2014

Amor a la vista


Hoy resulta ser uno de esos días en los que se vienen demasiados pensamientos a mi cabeza, pero uno de ellos en especial comenzó a inquietarme y me llevó a hablar de él, el amor.

Podría decirse que hablaré de amor porque estoy enamorada, pero no, me remito a tratar de él con la única intensión de plasmar en estos renglones algo que he entendido por las experiencias de otros o por los vídeos cuasi cinematográficos que nos montamos cuando alguien nos gusta.

En esta época pensamos que el amor es como el vestido nuevo que siempre desee pero que al medirmelo lo deseché porque no me encajó; pues el amor es más que un cúmulo de emociones y sueños fantásticos, es una decisión que gustenos o no, nos lleva a morir a un sueño individual para vivir en uno colectivo.

Al escribir esto no intento desilusionar a nadie acerca del amor sino de aterrizar un poco esa idea que a todos nos llega en algún momento. Amar es una decisión que viene con sus riesgos, sus maravillas y sus contradicciones, por esta razón no pretendamos que sólo uno debe ceder y que el otro se puede quedar dependiendo únicamente de  recibir, ¿por qué digo esto? Porque al hablar con personas que ya dieron un paso más allá del noviazgo uno entiende que el amor es una cuestión que no obliga a nadie y mucho menos compra éste como si estuviéramos adquiriendo un nuevo celular, dar ese paso implica entender que así como Dios nos ama con nuestros defectos y virtudes, nunca va a obligarnos a que lo amemos, no en vano no nos programó como máquinas para eso.

No sigamos creyendo que el amor es ciego e irracional, éste cuando es verdadero tiene vista de águila y propósito, y aunque cueste aceptarlo, es para los valientes y arriesgados que sueñan con los pies en la tierra.

Por el momento y trayendo a mi mente un fragmento de esa canción romántica que algún día interpretó Luis Miguel, "en la vida hay amores que nunca pueden olvidarse" yo quiero que el amor que nunca se me olvide sea ese que un día sin pedirlo me amó tal cual soy y me hizo entender que el corazón debe ser protegido sin irse al extremo de cerrarse como caja hermética, ese amor que con dulzura habla y con valentía guarda.

Solo resta saber esperar para que cuando el amor golpee le abramos sin miedo y seguros de la decisión tomada.

viernes, 21 de marzo de 2014

Decídetete

Aquí estoy de nuevo frente al teclado que se había apartado por un tiempo para decirles que he vuelto, porque hay algo que me inquieta y que la verdad me ha hecho reaccionar para tomar decisiones que sirvan para algo bueno o que por lo menos me ayuden a reaccionar bajo diferentes situaciones con madurez.

En este tiempo de fuga apartada de las letras me di cuenta que mi orgullo absurdo no me había llevado a alcanzar nada, que lloraba y hacía pataleta porque Dios no me consedía de ya para ya lo que yo quería, hasta pelé el cobre sacando mi diploma de profesional y diciéndole a Dios que si acaso no se había dado cuenta que yo ya era toda una comunicadora y que como tal me merecía un trabajo digno de este título, pero Él con la diplomacia que lo caracteriza me puso a prueba y me hizo enfrentarme a mi gigante, porque lo que Él necesitaba no era el cartón sino que la comunicadora asumiera su rol en el lugar que fuera.

Mi gigante era un temor del tamaño del planeta tierra que quería aplastarme diciéndome que no era capaz de pararme frente a un público y comunicar, o que el entablar relaciones o conversaciones podría ser casi que imposible porque qué cosa inteligente podría salir de una mente tan pequeña. A ese extremo llegué creyendo que la timidez era lo mío y que difícilmente se podría abolir.

Así que recibí un empujón que me llevó a tomar el toro por lo cuernos, como dicen por ahí, y me concentré en salir de la esquina apartada en donde me había acostumbrado a vivir. Si el reto era pararse y hablar lo iba a hacer, porque si hacía el ridículo no tendría de qué avergonzame pues dentro del combo venía el respaldo y la pomada para las heridas.

No sé usted,  pero pienso que llega el tiempo en el que hay que arriesgarse y dejar el complejo, el dolor de que nos hicieron o no nos hicieron, el temor a que nos rechacen y vean feo, esas cosas no son más que tonterias que nos detienen para actuar y conseguir el sueño, y si seguimos en las mismas con los mismos pues perdemos tiempo, oportunidades y hasta la dicha de conocer gente nueva.

Este fue el sacudón que me enseñó que crecer va más allá de tener dinero, título, pareja, entre otras cosas, es darse cuenta que cuando tomas decisiones guiado por la razón y no por la emoción las cosas marchan mejor y actuas con inteligencia y no con insensatez huyendo de lo que un día Dios planeó para ti.

lunes, 1 de abril de 2013

Para aprender

Hoy en día son muchas las personas que se encuentran ubicadas laboralmente en trabajos que no son del todo lo que siempre soñaron o anhelaron llegar a tener. Para algunos su trabajo se convierte en aquello que se hace por una necesidad, pero no por amor y pasión. 

Alguna vez esto me sucedió, pues cuando uno hace una carrera universitaria sueña en desempeñarse en ésta, entonces comienza la batalla por buscar el trabajo anhelado donde no sólo se haga lo que le gusta sino que también tenga una buena remuneración por hacer esto - aunque si uno hace lo que le gusta la remuneración suele ser algo secundario-.

Cuando se está en la etapa universitaria se acepta cualquier trabajo que ayude a cubrir los gastos de fotocopias, transporte, comida y eventuales salidas de ocio, pero no se piensa anticipadamente en la opción de empezar a construir una hoja de vida con experiencia en el campo que se haya estudiado. A algunos en la universidad, como en mi caso, nos pidieron prácticas como requisito de grado y por el afán de recibir el cartón aceptamos una pasantía donde fuera, sin estudiar antes si existía la posibilidad de quedarse de lleno y con buenas condiciones laborales.

Por otra parte, no todo es malo, nuestra inmadurez profesional muchas veces nos arroja a trabajos que creímos que no nos enseñarían nada o que lo aprendido allí no serviría en ningún momento, pero solemos equivocarnos y lo que parece poco útil nos logra confirmar (aún sin tener nada que ver con la carrera) que aquello que elegimos estudiar si es realmente lo que nos gusta y nos apasiona, o termina por crearnos responsabilidades que jamás habríamos adquirido recostados cómodamente en la cama. 

Existen trabajos que simplemente para poderlos conseguir hay que competir y no sólo con una o dos personas, en mi caso fueron casi dos mil las que se inscribieron a un largo proceso de selección y posterior contratación. Trasnoché, madrugué, estudié y hasta me creé el hábito de salir a trotar en las mañanas para pasar pruebas que jamás pensé pasar. Fue entonces cuando entendí que eso de pedalear una bicicleta domingos y festivos me crearía la conciencia de que en ocasiones es mejor recibir las gracias o una sonrisa sincera por el trabajo bien realizado, que llenarse los bolsillos de dinero sin siquiera estar satisfecho por lo hecho.

De ahí en adelante llegaron más empleos que implicaron seguir compitiendo y someterse a un largo proceso de pruebas, muchos no tan buenos, no por lo que implicara hacer sino por compañeros que sin pedírselo se encargan de ver la paja en el ojo ajeno, sí, en todo lado existe el raye en el ambiente laboral y es normal, así que sin pedirlo Dios me permitió hacer trabajo de campo para que la pesadez oficinista no me perturbara.

He conocido gente y me han dejado conocer sus historias, muchas me han sonreído, otras simplemente se han marchado sin decir gracias, he estado en  todos los estratos y en sus diferentes formas de vida, recibí regaños y no siempre conté con el compañero gentil, pero de eso se trata, de verle el lado bueno a lo que muchas veces hacemos porque nos toca, tal vez si le ponemos un poquito de corazón esto resultaría por gustarnos más de lo que parece. 

jueves, 28 de febrero de 2013

¿Pasajeros o para siempre?

El ser humano desde su infancia busca el amor y respeto de otras personas más allá de la familia, tiene la necesidad de ser reconocido, exaltado y por qué no, abrazado; estas condiciones inherentes a todos se vuelven más evidentes con el pasar del tiempo y en épocas de interacción con personas completamente desconocidas que terminan por consolidarlos en sus grupos, pandillas, parches o roscas. 

De esta manera, hombres y mujeres, o como lo hubiese dicho la señorita Antioquia "hombre con hombre, mujer con mujer, del mismo modo, en sentido contrario" - porque en este caso aplica - se convierten en amigos, de esos que dicen ser para las que sea y como sea, que se inventan saludos exclusivos para reconocer su manada o simplemente comienzan a demandar tiempo cual pareja de novios.

Probablemente no se entienda en cierta forma de qué se trata la amistad y cómo es posible que en ocasiones personas completamente distintas terminen por compartir más que un salón de clases, la iglesia o el trabajo, un lugar en la casa de uno y que hasta los papás de uno lo quieran tanto como a sus propios hijos; se convierte en un préstamo momentáneo mientras las etapas se acaban y por cosas de la vida llegan nuevas ocupaciones que nos apartan físicamente o en ocasiones rompen para siempre el vínculo sentimental.  

Podría decirse que la amistad es un amor que se sustenta en la lealtad, la pelea, la broma, el abrazo, la lágrima, el regaño y la alcahuetiadera, pero debe aclararse que no siempre el buen amigo es el que secunda cuanta cosa deschavetada se cruza por la cabeza de sus secuaces, si algo es cierto, es que el buen amigo  confronta y reconforta, así que, si algún día usted creyó que su parcero del alma lo dejó botado cual chancleta vieja porque no lo apoyó en una decisión absurda, usted acaba de perder el sentido de la verdadera amistad. 

Hay amigos que se van lejos, otros no tanto, aunque parecen haberse trasladado a los confines de la tierra; todo hace parte de cambios y es cuestión de entendimiento, sus amigos son como dicen por ahí "la familia que se escoge" con la posibilidad que esa familia sea reemplazada en su totalidad o que queden los que fueron como uña y mugre. Contar con amigos de diversos pensamientos, ocupaciones, religiones, entre otros, nos hace crecer como personas y nos permite entender que el ser tolerante es una acto de amor y misericordia con quienes en ocasiones amamos a viva voz pero queremos matar cuando la embarran.

Amigos sabios, regañones, recocheros, burlones, consentidores, locos, abrazadores, serios, ñoños, inteligentes, exagerados, llorones, desubicados, serenos y de todas las clases habidas y por haber, no se olviden que la amistad es una compleja mezcla de risas, lágrimas, cafés, salidas inesperadas, abrazos que sanan y alegran, te quiero sinceros y un sin fin de sueños locos que se comparten con el transcurrir de los días. 

jueves, 21 de febrero de 2013

El don perdido

Seguramente por temor o desconfianza uno olvida que existen cosas que pueden llegar a apasionarle tanto que se convierten en parte de su sangre, su vida, de lo que es o desea ser. Yo dejé de lado una idea que había prometido me acompañaría por el tiempo que estuviera en la tierra, escribir por gusto más que por obligación, así que decidí desempolvar La idea olvidada y plasmar más que artículos sofisticados y llenos de tecnicismos, razones por las cuales la vida se convierte en un libro inmenso de hojas blancas esperando a ser rayadas con locos sueños de aquellos que se sumergen en la inmensidad de las palabras. 

Sé que el principio suena algo poético, pero era necesario empezar con esta razón para entender lo que más adelante traerá el tiempo. Pues bien, uno de los porqué para decidirme a escribir de nuevo se lo debo a mi desempleo latente que se niega a apartarse de mi camino por más que quiera atropellarle con un camión de diez mil toneladas. Pensé que en vez de seguir aturdiendo mi cabeza con una televisión poco llamativa y comunicativa debía hacer uso de herramientas como estas, arriesgarme a que exista alguien que decida leer o pasar de largo.

No sé en qué momento dejé que la diversión se acabara mientras le daba vueltas a una idea para plasmarla en algún lugar, me empeñaba en hacerlo pero el impulso terminaba en la mitad del camino, hasta que un día, como una sorpresa loca, de esas que sólo sabe dar Dios, un sujeto al que sigo en Twitter promocionaba una nueva entrada en su blog, entrada que se convirtió en un elemento inspirador.

Uno no se explica como un completo extraño puede llevarlo a uno a volver a creer en lo que algún día pensó que era probablemente uno de sus dones más preciados. Yo leí esa entrada con tanto agrado que comprendí que para escribir se necesita un poco de cerebro pero también un toque de imaginación y crítica (no criticadera)  hacia la vida. 

Tengo que admitir que su inspiradora y caricaturesca manera de escribir me llevó a parir este pequeño pero tranquilizador espacio que hoy le dice adiós a la necesidad de aceptación y a la pereza intelectual. Aunque costó escribir esta primera entrada no permitiré que de nuevo la idea quede en el rincón de los cachivaches, ni que se acabe si por fortuna consigo un empleo. 

Todos nacemos con dones increíbles, algunos decidimos guardarlos para que no se gasten y al abrir el baúl donde los tenemos ya huelen mal, se oxidan y se pudren, por eso la opción no es dejarlos en el olvido sino trabajar en ellos hasta perfeccionarlos.